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Etapas del ciclo vital || Madre lactante
Para una mujer, el estrés fisiológico del hecho de lactar es incluso superior al del embarazo. La madre lactante, consecuentemente, tiene más necesidades dietéticas que durante el período del embarazo. Los requerimientos nutricionales básicos, previos al parto, continúan durante la lactancia, más las adiciones que a continuación se mencionan.

Proteínas. Se recomienda a la mujer lactante un aumento de 10 g sobre la cantidad recomendada para la embarazada (20g más que las permisiones para el adulto normal). Significa una cantidad de unos 75 g de proteína por día.

Calorías. El mayor aumento es en calorias. Unas 800 calorías diarias más que las consumidas en el período prenatal (1000 kcal. más que las recomendadas a un adulto normal). Significa, por tanto, un cantidad total de unas 3000 kcal diarias.

El adicional requerimiento de 1000 kcal durante el proceso de la lactancia (unas 120 kcal por 100 mL) es consecuencia de dos factores: 1) Producción media de 850 mL. de leche. La leche de mujer tiene un valor calórico de unas 70 kcal por 100 cL, 2) El trabajo metabólico para producir esta cantidad de leche requiere unas 400-420 kcal.

Minerales. Las cantidades de calcio y de hierro requeridos por la madre lactante no son mayores que las utilizadas durante el embarazo. Las cantidades incrementadas de calcio que se necesitaron durante la gestación para la mineralización del esqueleto fetal sirven ahora para la leche de la madre. Las necesidades de hierro, puesto que no es el componente mineral principal de la leche, no tienen que incrementarse para la producción de leche.

Vitaminas. La aumentada cantidad de vitamina C recomendada para la mujer embarazada se recomienda también para la lactante. No se necesita aumentarla, puesto que la leche de mujer contiene poca vitamina C. Sin embargo debe aumentarse las recomendaciones del embarazo en cuanto a vitamina A (2000 UI o más) y complejo B, riboflavina y niacina (un tercio más de las cantidades ingeridas durante el embarazo), ya que estas vitaminas son importantes coenzimas metabólicas. Las cantidades requeridas varían en relación con la ingesta calórica total.

Líquidos. Puesto que el componente agua de la leche es muy alto, es conveniente una ingesta abundante de líquidos por la mujer lactante. Los más habitualmente recomendados son agua, zumos, jugos, te , café y leche.

Concepto general. A través de la amplia experiencia que se tiene sobre la ingesta de las madres embarazadas y lactantes, puede decirse que la experiencia nutricional de cada mujer es suficiente en la mayoría de los casos. En otros, será necesario la ayuda de un experto dietólogo.

La lactancia es un periodo en la vida de la mujer más estresante que el del embarazo. En él las necesidades energéticas y nutritivas son muy elevadas, tiene que aportar un extra de unas 500 kcal/día. Para ello debe la madre compensar los gastos nutritivos mediante una alimentación adecuada, mientras dure la lactancia, y por ello conviene que controle periódicamente su peso. De forma natural, la madre lactante va a utilizar las reservas acumuladas durante el embarazo en la producción de leche.

El cuerpo de la madre almacena durante el embarazo una abundante cantidad de grasas para alimentar adecuadamente a su hijo durante los primeros seis meses. La creciente demanda de calorías del niño ayuda al proceso de pérdida de peso de la madre y es evidente que así continúa durante el segundo año de lactancia, si persistiera. En ningún caso se debe mantener en este periodo una dieta baja en calorías.

La madre lactante, que no utiliza ningún suplemento durante los primeros 4 a 6 meses, tiene su primera menstruación post-parto, como media, a los 13 a 16 meses. Contrasta con el hecho de que la que no amamanta la presenta entre las 6 - 8 semanas. El retraso de la menstruación conlleva algunos hechos favorables tal como una menor exposición a estrógenos, y por tanto, una mayor protección frente al cáncer de mama y de órganos reproductores.

Para un buen amamantamiento la mujer precisa: tiempo, espacio, apoyo y facilidades. No debe estar en la situación de tener que decidir entre su papel como madre lactante o como mujer trabajadora. Amamantar debe de ser un derecho. Debe instarse a los poderes públicos a proteger, promover y apoyar la lactancia natural.

La lactancia materna refuerza de una manera sólida el vínculo emocional madre - hijo, lo que les proporciona a ambos una gran satisfacción. Quizás por ello algunas madres prolongan la lactancia durante dos años o incluso más, aún a pesar de que el niño se encuentra ya en una alimentación complementaria adecuada.

Anatomía-fisiología de la mama

Durante el embarazo la mama alcanza su máximo desarrollo, se forman nuevos alvéolos y los conductos se dividen. El pezón, formado por tejido eréctil, cubierto con epitelio, contiene fibras musculares lisas, que actúan como esfínteres controlando la salida de la leche. En el pezón desembocan los tubos lactíferos en unas 15-20 salidas.
El tamaño de la mama no guarda relación con la secreción. Contiene 15 a 20 lóbulos mamarios, que desembocan en un conducto galactóforo. Cada lóbulo se divide en lobulillos. Bajo la areola, los conductos forman los senos lactíferos lugar donde se deposita la leche durante la mamada.

Reflejo de producción de leche. El estímulo nervioso del pezón y de la areola, por el niño, produce mediante un reflejo neuroendocrino, la liberación de prolactina y de oxitocina en la hipófisis. Prolactina se libera en la hipófisis anterior y activa la formación de la leche en la mama. Los niveles de prolactina se mantienen muy elevados durante las últimas semanas de gestación. Sin embargo no se produce leche por el efecto inhibidor de estrógenos y progesterona. Pasado el parto la prolactina puede desarrollar su actividad lactogénica. Cada la vez que la madre amamanta se alcanzan valores de prolactina, iguales a los altos niveles del final del embarazo.

Reflejo de eyección de la leche. La oxitocina es liberada por el lóbulo posterior de la hipófisis, actúa sobre la célula mioepitelial que se contrae y provoca el reflejo de eyección o bajada de la leche. En la primera hora postparto se alcanzan los niveles más altos de oxitocina. En los primeros días, el reflejo de eyección es incondicionado, pero después, la oxitocina se produce por un reflejo condicionado, bajo control de centros cerebrales superiores.

Reflejo de inhibición local. La velocidad de producción de leche es proporcional al grado de vaciamiento. Si no se produce un buen vaciamiento, el tejido mamario se congestiona lo que provoca un aumento de la presión intramamaria.. Si el drenaje excede a la producción, se incrementa la circulación sanguínea y la producción de leche

Alimentación del niño
Las glándulas mamarias se preparan para la lactancia ya desde la adolescencia en forma de aumento de tamaño de la mama, aréola y pezón. Los cambios hormonales que ocurren durante el embarazo y que controlan el crecimiento mamario, así como el aumento de los conductos y alvéolos, establecerán el inicio de la lactancia. La succión del lactante es el estímulo desencadenante para la producción y secreción de leche.

La leche materna es una sustancia que contiene macro y micronutrientes en proporciones adecuadas. Esta situación se prolonga durante varios meses de la vida del recién nacido y obliga a una adecuación de la dieta de la madre lactante para cubrir de forma óptima sus necesidades y las del niño.

La alimentación de la madre debe estar acorde con los cambios que sufre la leche materna a lo largo del período de lactancia. Debe evolucionar en calidad y cantidad paralelamente a las variaciones de los requerimientos nutricionales del lactante. La calidad de los alimentos consumidos por la madre tiene consecuencias directas en el volumen y composición de la leche, sobre su salud y la del lactante.

Parece ser que la cantidad de leche que consume el lactante no afecta demasiado a la producción de leche, sino que depende más de la frecuencia y tipo de las tomas. Si un bebé mama frecuentemente, pero no llega a vaciar los pechos, producirá menos cantidad en la próxima mamada. En cambio, si los vacía totalmente, la producción aumentará.

Sin embargo, la dieta de la madre no sólo influye en la cantidad de leche producida, sino que influye también en la composición. La cantidad de ácidos grasos, de selenio, yodo y algunas vitaminas del grupo B de la leche, es el reflejo de la ingerida por la mujer que lacta. El contenido en proteínas puede afectarse si la madre está desnutrida. Otros nutrientes se mantienen constantes y son independientes de la dieta.

Referencias:
- AUTORES VARIOS: La lactancia materna.  Serv Publicaciones, Univ. Sevilla, 2001
- FERRER LOPEZ, MA.: Las bajas laborales: incapacidad temporal, maternidad y riesgo durante el embarazo. (5ª ed),  Deusto Ediciones, , 2002
- ROSENTHAL MS.: Guía de la lactancia materna.  McGrow-Hill Interamericana, , 2002
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